viernes, 11 de mayo de 2012

Sigo siendo analógica...

Tomada de aquí.

Sé que el título de esta entrada puede resultar raruno, pero ahora mismo explico el por qué soy analógica. Este fin de semana es mi cumpleaños, y una cosa que echo mucho de menos son las felicitaciones. Sí, esas tarjetas de papel, o postales con algún motivo cumpleañero, que la familia me enviaba en los días previos a la fecha en cuestión. Recuerdo con especial cariño las que me enviaba mi abuela, con su letra llena de filigranas, aún las conservo. Seguro que el día D recibiré sms, e-mails y llamadas, pero de todos ellos sólo queda un rastro digital, nada tangible, que puedas guardar en una lata con las demás cartas. Y es que, a pesar de todas las tecnologías, a mi me sigue gustando hojear los álbumes de fotos, enviar por correo postal las felicitaciones navideñas, leer libros de papel y esas cosas que se hacían el siglo pasado.
Ahora, que tanto se lleva lo vintage, ¿por qué no se vuelve a poner de moda enviar postales?
En fin, será la edad, que ya se nota... Besos y feliz fin de semana.